En medio del primer allegro llegó un fragmento que sabía que iba a gustar, y todo el público se quedó embelesado..., y como sabía cuando escribí ese fragmento qué buen efecto iba a tener, lo repetí al final del movimiento, y como era de esperar aparecieron los gritos pidiendo da capo. Estas palabras se las escribió Mozart a su padre después de estrenar su Sinfonía París.
Recientemente he tenido el placer de guiar a dos alumnos en la composición de una pieza para piano a cuatro manos que estrenaron el pasado 30 de abril en el Concierto Atrevimiento y ocurrió algo parecido. Decidieron, en el momento de más tensión de la obra, hacer un cluster gigantesco. Los tres sabíamos que el público aplaudiría y estábamos encantados con ello. Y así fue. Después de ese momento cumbre, prosiguieron con la pieza para recibir un aplauso final al terminar ésta.
Es realmente emocionante, como relata Mozart, saber que algo que estás componiendo creará este u otro efecto en el público. Sin embargo, los encorsetamientos actuales en el mundo de la música clásica lo hacen difícil. ¿No sería maravilloso dejarse llevar por la música y hacer lo que ésta nos pidiera en cada momento? Tantas normas hacen que uno esté más pendiente de cuándo tiene que aplaudir que de qué está sonando en el concierto. ¿Para qué vamos a los conciertos entonces? ¿Para lucir nuevo vestuario?
Aquí os dejo este artículo escrito por Álex Ross, autor de El ruido eterno y del que hablaremos en otro momento.
Es hora de mostrar lo que apreciamos la música clásica
martes, 18 de mayo de 2010
sábado, 8 de mayo de 2010
La música de los pájaros
¿Y si los pájaros quisieran transmitirnos algo y nosotros no lo viéramos?
A veces sólo vemos lo que estamos preparados para ver.
¿Qué pasaría si nos entrenáramos en ver (y oir) las cosas de manera diferente?
¿Y qué me decís de esto? Menudo concierto...
A veces sólo vemos lo que estamos preparados para ver.
¿Qué pasaría si nos entrenáramos en ver (y oir) las cosas de manera diferente?
¿Y qué me decís de esto? Menudo concierto...
sábado, 1 de mayo de 2010
Concierto Atrevimiento (de profesores y alumnos)
Veni, vidi, vici. Eso hicieron mis queridos alumnos, valientes y generosos, sin los que este concierto no hubiera sido más que una bonita idea. Porque no olvidemos que dentro de un mes (el 5 de junio) los volveremos a tener a todos subidos en el mismo escenario de ayer, tocando piezas diferentes, pero con el mismo arte y seriedad. Por ello, gracias a todos. Y también gracias al público, siempre predispuesto a pasar un buen rato y entregado con la causa. Queridos profesores y amigos... ¿Qué haría yo sin vosotros? Gracias, gracias, gracias.
Fue algo especial que no olvidaremos. Hoy, 1 de mayo, toca descansar después de un trabajo bien hecho. Mañana, mimaremos a nuestras madres sin las que nada seríamos (yo por lo menos). Y el lunes... nos pondremos manos a la obra. ¡El espectáculo debe continuar!
Fue algo especial que no olvidaremos. Hoy, 1 de mayo, toca descansar después de un trabajo bien hecho. Mañana, mimaremos a nuestras madres sin las que nada seríamos (yo por lo menos). Y el lunes... nos pondremos manos a la obra. ¡El espectáculo debe continuar!
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